domingo, 18 de octubre de 2009

La aventura de ser docente

Nadie nos enseña a ser profesores y tenemos que aprenderlo nosotros mismos por ensayo y error. La libertad de estar en clase con seguridad en mí mismo, con un buen conocimiento de lo que se puede y lo que no se puede hacer en una clase; ensayar nuevas técnicas cambiar formas y modificar contenidos.
Lo único que de verdad importa es ayudarles a comprenderse a sí mismos y a entender el mundo que les rodea, nos arriesgamos a ser psicopedagogos.
Un profesor es un comunicador, asumimos también el rol de psicólogo y de amigo, aun así las instituciones siguen exigiendo a los profesores un dominio de las técnicas de comunicación grupal como: saber escuchar, en saber preguntar y en distinguir claramente el momento en que debemos abandonar la escena, saben interpretar las señales gestuales que emiten los alumnos para regular nuestro ritmo de clase, y el dominio de éstas y otras habilidades de comunicación requiere entrenamiento, reflexión y una constante actitud de autocrítica para depurar nuestro propio estilo docente.
El problema de la disciplina van desde la indefensión hasta las respuestas agresivas, el “buen profesor” debe saber organizar la clase, lograr que el grupo funcione sin conflictos. Tener en cuenta que “para enseñar una asignatura lo único realmente importante es dominar su contenido”, el profesor descubre que debe atender otras tareas distintas a las de enseñar: tiene que definir funciones, delimitar responsabilidades, discutir y negociar los sistemas de trabajo y de evaluación hasta conseguir que el grupo trabaje como tal.
Los alumnos son seres esencialmente razonables, saben descubrir muy bien cuáles son los límites.
El profesor tiene que desprenderse de los estilos académicos del investigador especialista, y adecuar su enfoque de los conocimientos para hacerlos asequibles a su grupo de clase; los enganchas en el deseo de saber, o los vas dejando tirados conforme avanzas en tus explicaciones; el reconocimiento implícito de un fracaso. Ser profesor no es algo socialmente relevante, pues nuestra sociedad sólo valora el poder y el dinero; pero a mí me queda el desafío del saber y la pasión por comunicarlo.

1 comentario:

  1. Hola Maestra Beatriz, reciba un saludo y le comento que su blog está muy padre, parece que domina sin problema la herramienta, leí un poco sobre su aventura de ser docente, y me parece muy interesante, solo tengo un comentario, cuando Ud. menciona que es responsabilidad del profesor lograr que el grupo funcione en armonía, me quedo pensando de cierta manera y en parte estoy de acuerdo, pero por otra parte a veces nos proponemos esto y por diferentes circunstancias no se logra, y en realidad no creo que sea nuestra responsabilidad del todo, porque es cierto queremos que haya armonía, pero no siempre se logrará y esto es parte de la diversidad de pensamiento que deben tener cada uno y además es en parte sana. Reciba un cordial saludo y seguimos en contacto.

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